Archivo del Autor: goana

Al estilo del doctor Jones me puse en busca de la palabra perdida….

Cruce el lejano Twiter hasta el viejo Facebook, navegue cada furioso mar de las Wikis y conquiste las arriesgadas cumbres de los Blogs con la esperanza de conocer qué suerte corrió la palabra PISCOLABIS.

Mi primera gran empresa fue explorar en el templo donde cobran sentido todas las voces: La Real Academia Española, allí me fue revelada esta definición: “Ligera refacción que se toma no tanto por necesidad como por ocasión o regalo”.

La misteriosa reseña todavía instigaba mi curiosidad y decidí ir más allá. Busque el significado de refacción que resulto ser un “alimento moderado que se toma para reponer fuerzas”.
El enigma comenzaba a cobrar cierto sentido: un pequeño alimento, en alguna ocasión, sin tener necesidad, solo por gusto.

Pero aun me perseguía la sensación de que Piscolabis escondía algún secreto, con certeza debía provenir de alguna parte, de un recóndito lugar mucho más antiguo y reservado quizás. Con tal intriga me apresure hacia el palacio donde descansan los antepasados de cada palabra: el diccionario etimológico de Corominas.

Allí unos me hablaron de un tal “miscolavis” (mezclaras), un pariente lejano que vivió durante el siglo XVIII, aunque latino, un tipo poco serio y socarrón; otros de “pellizcar” en el S.XIX, una voz apenas más cercana que podría tener también que ver con su linaje. En concreto nada, sus raíces serán siempre una sombra.

Pero Piscolabis se había ya convertido en una intrigante reliquia que me fascinaba con cada vez mayor intensidad y no me quede de brazos cruzados (Indiana no lo hubiera hecho): decidí devolverla al lugar de donde nunca debió salir, al uso y la costumbre.

La palabra estaba encontrada, la suerte echada. Entonces quise localizar para ella una justa compañera, ingeniosa y fiel, lo más carismática que me fuera posible, que la salpicase de inspiración. Me vino a la mente la palabra CHISPA; tenía muchas posibilidades, era descarga luminosa, era porción mínima de algo y sinónimo de ingenio y gracia. Volví al Corominas y descubrí que descendía de la palabra centella que a su vez había surgido como onomatopeya del ruido del chisporroteo. El desenlace fue perfecto. La dicha era grande y lo había logrado al fin: PISCOLABIS CON CHISPA

Estaba cansado, un viaje es siempre una esperanza pero también un anhelo abrumador. La búsqueda había sido intensa y agotadora y necesitaba reponer las fuerzas derrochadas. Pensé, como no, en tomar una cañita bien escoltada quizás por algún tentempié, aperitivo, tapa, pincho, refrigerio, bocado o entremés, o mejor aun por un flamante PISCOLAVIS; eso sí, con mucha CHISPA.